09 febrero, 2014

TEMPUS FUGIT









· Trench: Southern Cotton. | · Vestido/Dress: Camden Town Market. | · Bailarinas/Shoes: Roberto Verino.

Siempre he sido de letras. En consecuencia, las "mates" nunca han sido lo mío. Reconozco que el latín y el griego han resultado casi igual de inútiles que todos aquellos números en la pizarra. Pero, las letras, la literatura, las lenguas, el arte y la historia son mi agua y yo soy un pez. Supongo que por eso acabé en aquella clase de Técnicas de Expresión Escrita en 4º de la ESO, con uno de los mejores profesores que he tenido en mi vida. Estaba un tanto loco, pero conseguía hacerme sentir un poco normal. 
Una vez nos mandó un ejercicio que nunca olvidaré: escribir con los cinco sentidos. No con todos a la vez, sino un relato con cada uno de ellos. Sé que suena raro al principio, a mí también me lo pareció entonces, pero ha sido una de las tareas más especiales que he tenido que hacer en mi vida escolar. Quizás os suene más accesible si os hablo de esa persona que os cruzáis por la calle una mañana y que lleva el perfume de ese primer novio del instituto. De pronto, te descubres a ti misma volviendo a esos instantes, como si estuvieras de nuevo allí y entonces. O esa canción que suena en la radio del coche atrapado en un atasco, que fue la banda sonora de tu primer año de carrera y de sus noches locas de botellón en el salón y discotecas infladas de testosterona. El tacto suave de la manta del salón de tus padres y todas las tardes de invierno que pasaste abrazado a ellos en el sofá con la manta hasta la nariz, antes de independizarte. 
Algo así fue lo que me pasó cuando vi esta chaqueta colgada en la tienda. Mi madre tiene una idéntica que le robé todo mi segundo año de carrera. Uno de los mejores y de los peores. Cuando la compré y por fin la colgué en mi armario, no me sentía como adquiriendo "sólo ropa", eran recuerdos. De nuevo estaba pateando las calles de Santiago de Compostela, corriendo con la maleta a cuestas con demasiadas posibilidades de perder el tren de vuelta a casa cada fin de semana, tomando unas cañas en la zona vieja, de camino a la facultad, al trabajo... Recuperando un trozo de mi vida. 

Y sé que lo mismo ocurrirá con este vestido. Siempre será uno de los vestidos más especiales de mi embarazo. Será Camden Town, el viaje a Londres al que me fui soltera y volví felizmente prometida con la persona a la que más he querido y querré, será el crecimiento imparable de una barriguita y una de las pocas prendas en las que logre entrar a pocos días de dar a luz. 
Algún día lo encontraré en el armario y lo miraré de un modo diferente. Y sonreiré y seré feliz, muy feliz.